
En una historia, en una marca, en una idea. Entender qué hay detrás es la única manera que conozco de saber qué merece la pena contar.
Empecé escribiendo por necesidad: tenía demasiadas ideas en la cabeza y la escritura fue mi forma de darles orden. Estudié Comunicación Audiovisual y fue ahí, entre cámaras y micrófonos, donde descubrí que la palabra puede sostener una idea, antes incluso de que haya imagen o sonido.
Una imagen vale más que mil palabras. Pero una palabra puede evocar más de mil imágenes.
Después llegaron otros formatos, otras formas de escribir y otras maneras de entender la comunicación. El copywriting me enseñó a trabajar con una intención concreta y las crónicas me devolvieron algo que siempre había estado ahí: la necesidad de observar antes de contar.
Si se puede decir, se puede escribir. Lo difícil es saber qué merece la pena decir.
A primera vista, escribir una crónica, plantear una campaña o trabajar el texto de una web parecen trabajos distintos. Para mí empiezan de la misma manera: intentando entender qué hay detrás.
Antes de escribir, necesito saber qué merece la pena decir. Qué idea puede sostenerlo. Qué voz necesita. Y qué forma tiene más sentido para llevarlo hasta quien tiene que recibirlo.
Por eso hoy trabajo en ese espacio en el que una idea todavía no tiene forma y necesita encontrarla: una campaña, una web, un contenido, una acción o cualquier otra cosa que ayude a comunicarla. No siempre sé de antemano qué forma va a tener. Pero sí sé por dónde empezar.
Cuéntame qué tienes entre manos y vemos cómo podemos darle sentido.
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